De padre noruego, con apellido Mortenson, Marilyn Monroe nace el 1 de junio de 1926. Pronto sus padres se separan, su madre descubre que se ha quedado embarazada y la niña nace en Los Angeles, California, con el nombre de Norma Jeane. Su madre, Gladys Pearl Baker, que no goza de buena salud mental tampoco puede mantener a Norma Jeane y la cede en adopción a un matrimonio y, luego, la envía a su amiga Grace McKee que le inculca a la niña el interés por el cine. Sin padre, sin madre, huésped de varias casas de adopción y orfanatos, donde además sufrirá vejaciones y violencias, Norma Jeane vive una infancia triste e incierta que le perseguirá por el resto de su vida.

Cansada de abusos, en 1942, a sus 16 años Norma decide casarse con el hijo policía de una vecina, un tal James Dougherty de 21 años. Estados Unidos entra en la Segunda Guerra Mundial y Dougherty, que ya estaba en la Marina, es enviado a Australia. Norma Jeane se muda a la casa de su suegra y trabaja en una fábrica de productos militares en las afueras de Los Angeles.

Norma en la fábrica militar – Marilyn Monroe en afiche cinematográfico – Portada inaugural de «Playboy»

Trabajando en la fábrica de municiones un fotógrafo le hace unas tomas que introducen la bella joven a portadas de revistas y al modelaje; su esposo, sin embargo, no aprueba. Decidida a seguir su sueño de ser actriz, en 1946 Norma se divorcia de Dougherty y se presenta a varios castings. Uno de los ejecutivos de la Twentieth Century Fox le propone cambiar su nombre en Marilyn que Norma Jeane acepta complementar con el apellido Monroe, de su abuela materna.

De 1947 a 1949 Marilyn participa en varias películas cosechando escasa aceptación; sin embargo, en 1950 filma un par de producciones por las cuales recibe críticas positivas. En 1951 inicia a frecuentar clases nocturnas de arte y literatura en la Universidad de California y le llegan cuatro papeles importantes de películas con actores destacados como Barbara Stanwyck, Robert Ryan, Ginger Roger, Zsa Zsa Gabor y Richard Widmark.

En mayo de 1952 Marilyn debe operarse de apendicitis. Preparando la operación el cirujano encuentra una nota escrita a mano que dice:«Por favor extirpe solo lo que hace falta. Y por favor, por favor, nada de cicatrices grandes». Ese mismo año actúa en «Monkey Business» de nuevo con Ginger Rogers y con Cary Grant, unos de los galanes de Hollywood. En esta película Marilyn luce por primera vez su inolvidable melena color rubio platino. ¡Ha nacido una estrella!

En 1953 Darryl Zanuck, potente presidente de la Twentieth Century Fox, exige Marilyn Monroe como protagonista de la película «Niágara» con la cual obtiene su primer gran éxito. Los siete años de dura preparación que han pasado desde que tomara su decisión en ser actriz han valido la pena. «Solía pensar mientras miraba la noche de Hollywood: debe haber miles de chicas sentadas, solas como yo, soñando convertirse en una estrella del cine,» confesó una vez «pero no me voy a preocupar por ellas. Soñaré aún más duro.»

Ese mismo año debuta la revista para hombres «Playboy» y la explosiva belleza de Marilyn Monroe adorna tanto la portada como el sensual afiche interno en el que la actriz aparece totalmente desnuda. En realidad esas fotos que dieron la vuelta al mundo eran de 1949, cuando Marilyn era aún desconocida y lucía cabellos más largos y oscuros. «Hice las tomas por dinero,» dijo Marilyn tiempo más tarde «estaba muy necesitada, me gané US$ 50,00».

Siempre en 1953 Marilyn trabaja con Jane Russell en la película «Los Caballeros las prefieren Rubias» y su número musical «Diamonds are a Girl’s Best Friend’s» (Los diamantes son los mejores amigos de una chica) se convierte en un clásico. Luego es co-protagonista con Lauren Bacall y Betty Grable en la comedia «Cómo Casarse con un Millonario», otro éxito de taquilla. Al año siguiente realiza un western del afamado director Otto Preminger con Robert Mitchum. Le sigue la comedia musical «Luces de Candilejas» que no convence; ademas, cansada de interpretar papeles como «rubia tonta», Marilyn rechaza trabajar con Frank Sinatra y lamenta que su sueldo, contratado en 1950, es inadecuado respecto a su creciente fama.

En enero del ’54 se casa en San Francisco con Joe DiMaggio, grande estrella retirada del baseball americano, con el cual está comprometida desde 1952; los dos pasan su luna de miel en Japón. Marilyn también realiza varias actuaciones en Japón y Corea entreteniendo decenas de miles de tropas americanas en rumbo a la Guerra de Corea.

A su regreso del tour en Asia, recibida como la estrella femenina más popular de América, los estudios de Hollywood le brindan un contrato mucho más ventajoso y el rol de protagonista en la versión cinematográfica de la comedia teatral «The Seven Year Itch» (Picazón del 7º año). La película es un éxito rotundo, tanto de crítica como de recaudación, en las salas de cine de América como en el extranjero; sin embargo, la famosa escena en la cual Marilyn se deja levantar su falda por el aire que sale por la rejillas del metro como su imagen provocativa, en general, disgustan a DiMaggio que pocos meses más tarde le pedirá el divorcio.

Marilyn con Joe DiMaggio – Foto con falda al viento – Marilyn con Arthur Miller

A mediados de los ’50 Marilyn se muda a Nueva York para perfeccionar su talento de actriz y constituir su propia empresa productora. Se enrola en el famoso Actor’s Studio de Lee Strasberg en el cual se forjan talentos como Marlon Brando, James Dean, Paul Newman, Steve McQueen, etc. Su amistad con el talentoso Brando se convierte en un breve romance.

En 1956 filma la película «Bus Stop» con el director Joshua Logan que la define como «una de las actrices más talentosas de todos los tiempos, … realmente brillante». El influyente periódico New York Times reitera la opinión de Logan y a Marilyn le llueven críticas positivas y premios.

En junio de 1956 Marilyn se casa con el escritor Arthur Miller. Siendo él practicante judío, Marilyn se convierte al judaísmo para celebrar el rito religioso además del rito civil. La pareja se traslada a Londres donde en 1957 la Marilyn Monroe Productions filma su primer proyecto con «El Principe y la Corista», película dirigida y co-protagonizada por el talentoso Laurence Olivier. Marilyn está embarazada y el estado ansioso que sufre lo calma con barbitúricos y alcohol, lo cual le causa un aborto espontáneo. La actuación de Monroe en la película tiene muy buena aceptación y en el Festival de Venecia se le otorga el David de Donatello por mejor película extranjera. En este período Marilyn también tiene un flirt con Frank Sinatra, recién divorciado de Ava Gardner.

En 1959 Marilyn participa en la película «Con Faldas y a lo Loco» junto a Jack Lemmon y Tony Curtis. Durante el rodaje Monroe exhibe un comportamiento poco profesional – llega tarde a las tomas, no tiene memorizadas sus frases, pide repetir escenas, etc. – lo cual causa irritación con el director Billy Wilder y sus colegas actores. A pesar de todo, el director Wilder queda muy satisfecho del filme que es el más taquillero del año con cinco nominaciones a los Óscar.

En 1960 Marilyn actúa en el musical «El Millonario» con la dirección de George Cukor. Monroe exige que el guión sea reescrito por su esposo Arthur Miller pero varios galanes de Hollywod rechazan el papel que finalmente cae sobre el cantante-actor italo-francés Yves Montand. A pesar de estar ambos casados, durante el proyecto Monnroe y Montand mantienen un breve romance; finalmente, la película no tendrá el éxito esperado.

En julio del mismo año Marilyn filma la película «Vidas Rebeldes» del director John Huston con su afamado ídolo Clark Gable y Montgomery Clift. Por sus abusos de alcohol y barbitúricos Monroe se encuentra en un estado anímico delicado al punto que durante el mes de agosto debe hospitalizarse de urgencia por 10 días. Sin embargo, al final Marilyn logra volver y completar la filmación de esta película en el desierto del Nevada, por la cual será muy elogiada. Huston dirá: «Marilyn excavó dentro de sus propias experiencias personales para sacar a la superficie algo único y extraordinario».

En noviembre Monroe y Miller vuelven separados a Nueva York y en enero de 1961 la pareja se divorcia. Al mes siguiente Marilyn ingresa a una clínica psiquiátrica y contacta de nuevo con Joe DiMaggio quejándose de la clínica y él la hace trasladar a un ambiente mejor en Florida. Su delicado estado de salud le impide poder trabajar el resto del año.

En 1962 Marilyn protagoniza la película «Something’s Got to Give» con Dean Martin. En mayo, en el Madison Square Garden de Nueva York tiene lugar la gala de celebración del cumpleaños del Presidente John F. Kennedy, en la cual Monroe, ausentandose de la película, le canta el famoso «Happy Birthday Mr. President». Muchos piensan que ella mantiene un romance con el presidente mujeriego; en realidad parece ser que tuvieron un sólo encuentro íntimo. Robert Kennedy, hermano de John, también vive un breve romance con Marilyn.

A pesar de sus problemas personales Marilyn logra un importante acuerdo con los estudios cinematográficos que, para sus próximas producciones, acuerdan pagarle un millón de dólares por película, con libertad de elegir director y co-protagonistas; sin embargo, la película con Dean Martin permanecerá inconclusa.

El 28-29 de julio de 1962, un fin de semana, el cantante Buddy Greco refiere que Marilyn aparece bella pero ebria en el Cal-Neva Resort, un complejo hotelero situado justamente entre los estados de California y Nevada que en ese momento es propiedad de Frank Sinatra, Dean Martin y socios.

Además de hotel, el Cal-Neva es también un casino al estilo Las Vegas. Allì, Sinatra y su famoso «rat pack» – grupo que incluye el cantante de color Sammy Davis Jr., el showman Joey Bishop y Peter Lawford, cuñado de los Kennedy – se relajan y reciben a sus influyentes amistades, incluyendo los hermanos Kennedy, como a otras estrellas del cine y de la canción. El Cal-Neva también es frecuentado por elementos de la mafia americana, como Sam Giancana, etc.; hay fotos y documentos del FBI que lo atestiguan.

Una de las últimas fotos de Marilyn Monroe

El siguiente fin de semana, en la madrugada del Domingo 5 de agosto Jack Clemmons, Jefe de Policía de Los Angeles, recibe una llamada del Dr. Greenson, psiquiatra de Marilyn, que le comunica que la actriz ha muerto. Llegado a la casa de Marilyn, Clemmons advierte varias incongruencias: la escena parece alterada, las sabanas están cambiadas y limpias, el cuerpo ha sido movido. La domestica, la señora Murray, está lavando ropa lo cual es extraño a tal hora. No hay jarra ni vaso de agua con el cual Marilyn puede haber ingerido su dosis mortal de barbitúricos. En resumen, la impresión es que Marilyn ha fallecido antes de la hora indicada y que su habitación, por alguna razón, ha sido manipulada.

Mucho se ha escrito sobre el supuesto suicidio de Marilyn Monroe: algunos han escrito que fue negligencia de sus médicos por recetarle fármacos incompatibles y cada vez más tóxicos; otros declararon que fue un homicidio comisionado nada menos que por los hermanos Kennedy para callar definitivamente todo tipo de fuga de noticias. Lo cierto es que la casa de Marilyn estaba bajo vigilancia del FBI y que su teléfono estaba pinchado; pues su tercer esposo, Arthur Miller, era un miembro del partido comunista americano y tuvo problemas legales.

No cabe duda de que Marilyn Monroe iba por mal camino: desde aquel 1946, cuando se lanzó al sueño de ser actriz, sus abismos existenciales parcheados con fáciles amoríos, alcohol y barbitúricos iban afectando de manera preocupante a su vida profesional y privada y era predecible que algún día le podrían llevar a un desenlace trágico; sin embargo, las circunstancias de la madrugada del 5 de agosto son decididamente sospechosas y nada claras.

Tres días después de su fallecimiento, afirmando su amor hasta el final, Joe DiMaggio organizó el funeral privado de Marilyn e hizo depositar sus restos en el Westwood Village Memorial Park de Los Angeles, donde por años le siguió enviando ramilletes de rosas rojas.

Han pasado casi seis décadas desde entonces y muchos destacados artistas han dedicado obras de arte, poesías, canciones a Marilyn Monroe porque a pesar de su errática existencia ella permanece viva en el consciente público como un referente amable, cálido, inteligente, talentoso, humano, magnético, divertido, jocoso, pasional, sexualmente pícaro (una vez le preguntaron qué llevaba puesto en la cama, y con expresión seria susurraba «Chanel no. 5»), burbujeante como el champagne pero profundamente vulnerable.

Hasta el día de hoy ninguna estrella femenina de Hollywood – y las hay hasta más talentosas y bellas también – rivaliza con los recuerdos que evoca Marilyn Monroe.